Narraciones de leyendas cortas de la Revolución Mexicana

Narraciones de leyendas cortas

Las historias de la Revolución Mexicana no solamente tienen que ver con las crónicas de batallas encabezadas por Francisco Villa o Emiliano Zapata, sino que también hay espacio para otro tipo de relatos.

Sin ir más lejos, hoy día te compartiremos una de las narraciones de leyendas cortas que ocurrieron en una hacienda del norte del país. La historia inicia cuando Ximena Montoya conoce a Germán Cordero, un militar cuya misión era evitar que los revolucionarios ocuparan la capital de Coahuila.

La pareja con tan sólo ocho meses de noviazgo, se comprometió en matrimonio pues ella tenía miedo de que el teniente Cordero muriera en batalla sin haberla desposado. Se hicieron todos los preparativos para la ceremonia religiosa y Ximena se fue a vivir a casa de sus padrinos, tal y como lo señalaba la tradición, misma que dictaba que la novia no podía salir de sus aposentos hasta el día en que se llevará a cabo el casamiento.

Era un domingo por la mañana y la joven se había levantado temprano para vestirse para la boda. El traje de novia era blanquísimo. Se peinó con sumo cuidado y colocó un finísimo velo en su rostro y esperó a que el carruaje llegara a su puerta.

No obstante la carroza que la conduciría a la Iglesia jamás llegó, debido a que en la casa el día anterior habían recibido un telegrama en donde se informaba del deceso de Germán.

La muchacha al enterarse rompió en llanto y salió corriendo del domicilio. Vagó por varios días hasta que decidió volver a su casa. La pobre chica había perdido la razón por completo.

Llevaron a un médico para que la examinara y éste le prescribió algunos polvos tranquilizantes. A pesar de ello, una mañana su tía quien entró a su cuarto con el desayuno en la mano, la encontró muerta.

A partir de entonces en la hacienda se escuchaban sollozos y lamentos ensordecedores. La energía negativa era tan densa en ese lugar, que los dueños se vieron obligados a vender la propiedad.

Leyenda corta del joven pintor

Mi tía Carmela decía que a veces la gente que desde muy pequeña sabe el oficio o la profesión a la que se dedicará el resto de su vida. En lo que a mí respecta, les puedo comentar que me costó trabajo elegir una carrera universitaria, pues había muchas cosas que me llamaban la atención, así que en mi caso no aplicó ese dicho.

Leyendas cortas de terror

Pese a ello, me gustaría retomar una crónica de un joven pintor que conocí hace algunos años. En una de las tantas charlas que sostuve con él, me dijo que desde niño ahorraba dinero para comprarse sus pinturas y lienzos.

No sólo eso, sino que por las tardes después de la escuela iba a la biblioteca para leer sobre las principales corrientes artísticas, ya que le gustaba copiar los distintos estilos de artistas famosos, para luego crear los suyos.

Pronto en la escuela de arte local los maestros confirmaron que aquel muchacho tenía mucho talento, pero que para desarrollarlo debía irse a la capital para completar su formación. Laboró por algún tiempo hasta que pudo ahorrar lo suficiente como para costearse su pasaje. Sus familiares no estaban de acuerdo en su partida, puesto que habían escuchado miles de leyendas cortas relacionadas con cosas malas que ocurren en las grandes urbes.

Por suerte, aquel pintor consiguió una beca en una de las más prestigiosas academias de aquella ciudad. No obstante, como le suele ocurrir a los nuevos talentos, no puedo encontrar un lugar en el cual exponer sus creaciones.

Quizás fue por ello que optó en poner en exhibición sus obras en un parque que era muy concurrido. Además de vender cuadros que ya tenía terminados, era tan diestro que hacía retratos en pocos minutos.

Como dije, yo lo conocí muy bien, pues mi oficina se encontraba enfrente de ese parque. Sin embargo, algunas personas dicen que de un día para el otro el hombre desapareció como si se lo hubiera tragado la tierra. Lo cierto es que en el último cuadro que pintó, se puede ver a un sujeto caminando por una estrecha vereda hacia el horizonte.

Teatro musical

Son muchas las personas que creen que el teatro musical empezó en el siglo xx, cosa que es errónea, al saber que el teatro musical empezó en la antigüedad, mas exacto en la época antigua de Roma, ya se empezaban a escuchar las melodías del teatro musical, las obras eran de sátira y de protesta ya que en esa era, la democracia en el lugar era de los mas altos estándares, y uno forma de desaprobación, era la de elaborar obras teatrales.

obras teatrales musicales

Ya entre el siglo VI y VII, las obras musicales, se escuchaban en las iglesias, y los actores principales estaban regidos por las reglas estrictas de la iglesia, la liturgia era parte de la enseñanza de todos los actores que se preparaban para actuar y tenían amplia experiencia en la materia.

Ya para el siglo XVII en Europa, se volvieron menos selectiva, y las personas comunes y corrientes, tuvieron acceso a las obras de teatro musical, que mayormente eran representadas por personas vestidas grotescamente o de payaso y se burlaban de la política con sátiras y comedia en modo de protesta.

Ya en la actualidad, y sobre todo en los Estados Unidos, en Broadway desde hace décadas, se instalaron las mejores obras teatrales musicales, dando paso a todas las obras que en la actualidad conocemos, no sabemos la metamorfosis que tendrán en el futuro las obras musicales, lo que si sabemos, que no morirán jamas.